Ruta III: La Loma de la Pinada
Bugarra-corral de los Candiles-vértice geodésico-corral de los Candiles-Bugarra

Término municipal: Bugarra

Tiempos: 2 h

Dificultad: media

Cartografía:

1:50.000 SRG ó IGN Liria 695
1:25.000 ICV 69512, 69522 / IGN Pedralba 695-I
1:10.000 ICV 69512, 69522

Lugares de descanso: Restaurante La Palmereta, corral de los Candiles, vértice geodésico.

Advertencias: No hay fuentes en todo el recorrido. Hay un recorrido opcional hasta el Alto del Aliagar que incrementa la duración de la excursión en 1h 30’.

Ruta en wikiloc:

https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=17069478

 

Descripción:

Desde el restaurante y camping del río Turia nos dirigimos bordeando el río hacia la Central Eléctrica y el puente.

 

En el lugar donde hay una piscina, hubo un molino desde el siglo XIX, hoy en ruinas.

Junto al puente se levanta la Central Hidroeléctrica construida por la compañía “La Valenciana” que compró los derechos de agua a los tres molinos de Bugarra, e instaló en este lugar la Central sobre el molino del Confite. Antes de subir al puente, vemos, en la otra orilla los estribos del puente antiguo que repetidamente tuvo que levantarse tras las continuas avenidas del río que acababa interrumpiendo el paso de este importante camino.

 

A la izquierda veremos un remanso del río que sirve como zona de baños, muy frecuentado en época estival. Continuaremos caminando hasta una escaleras, y tras subirlas dejamos a nuestra izquierda un puente peatonal con tablones de madera. Giramos pues a la derecha en dos ocasiones para cruzar el puente nuevo asfaltado.

Continuaremos por la pista asfaltada y tomamos más adelante, tras un repecho, un camino de tierra a la izquierda.

 

Este puente es paso de una vía pecuaria llamada Cordel de Cheste a Chulilla que por la Loma Ferrer pasa de Cheste a Bugarra atravesando todo el término y pasando por el pueblo, hasta salir por la zona de La Terrosa al término de Chulilla.

También es paso este puente del Camino Viejo a L’Andenia y Gestalgar.

 

Tras continuar por el camino, antes de llegar a un pequeño barranco, hay que tomar una senda que queda a mano izquierda. Esta senda nos conduce al campo de tiro, donde se puede parar a descansar o relajarse si se toma la ruta con tiempo y con ganas de disfrutar de todo aquello que nos encontramos a nuestro paso.

Posteriormente, en la bifurcación tomaremos el camino de la izquierda, que va hacia arriba hasta llegar a un cruce ensanchado. Aquí seguiremos hacia delante y después en la siguiente bifurcación tomaremos el camino de la izquierda para llegar a una zona que es el punto clave de la ruta, ya que hay dos sendas ademas del camino que sigue hacia delante. Una senda es difícil de ver, esta queda a la izquierda, y será por la que bajaremos de la loma de la pinada. Tomaremos pues, la senda que veremos enfrente y que sube hacia el monte, dejando el camino por el que íbamos a la derecha.

 

Esta senda va ascendiendo en cómodos lazos a la sierra con muy buenas vistas del pueblo y del entorno montañoso.

 

El desnivel considerable de la montaña se salva sin gran esfuerzo por el magnífico trazado de la senda. Se conservan restos de pavimento empedrado en determinados puntos de la ruta.

 

Este camino era utilizado para bajar desde los corrales de la zona, especialmente desde el de Candiles, el estiércol recogido de las cabras, muy abundantes en otro tiempo, y utilizado como abono para los campos. Los excrementos de ovejas y cabras fueron utilizados como abono desde muy antiguo la prueba es que hay una serie de palabras que definen este tipo de abono: sirle, chirle, sirria o xirle.

En primavera veremos mucha vegetación en flor acompañando la senda a medida que remontamos la Loma de la Pinada.

 

Llegamos finalmente a la parte alta del monte; en ese punto tomamos hacia la izquierda otro sendero que comienza en una explanada de piedras y losas en el suelo. Este desvío hay que tomarlo justo en el punto en que la senda comienza a bajar, en ese momento hay que girar a la izquierda y tomar la que se dirige hacia el corral de los Candiles.

 

 

 

Nos encontramos ante unas altas lomas que no superan los 500 m, y que forman la Loma de la Pinada y La Majarilla; su aspecto actual se debe a una serie de pliegues y fracturas de calizas y dolomías de edad jurásica que forman unos suaves relieves fácilmente atacados por la actividad cárstica que disuelve la caliza; una gran cantidad de simas y cuevas se hayan en el interior de estas montañas.

 

Son cavidades de gran interés para los amantes de la espeleología, que disponen de una ruta señalizada en la web del Ayuntamiento para su visita; los visitantes inexpertos deben informarse en el Ayuntamiento de Bugarra o en la Federación de Espeleología de la Comunidad Valenciana antes de aventurarse a visitar las cuevas.

 

Seguimos el camino por la ancha cuerda de la sierra; a la derecha queda el barranco del Hocino que desemboca aguas abajo en el de Escoba.

 

Llegamos al corral de los Candiles, punto estratégico de este monte donde confluyen varios caminos, envuelto en la vegetación que se ha adueñado de muros y estancias a cielo abierto.

Dejamos de momento un sendero que desciende; continuamos en la misma dirección que llevábamos hacia el alto del monte.

 

 

Alcanzamos el corral del Tío Gerardo o de Vázquez, de menos importancia y más arruinado que el de Candiles.

 

Desde el corral nuestro itinerario continúa por el alto hacia un mojón (412 m), el vértice geodésico, desde donde tenemos una buena vista del pueblo y valle del Turia. Este es el punto más lejano en nuestro itinerario.

 

 

La vegetación que ha crecido en estas alturas, después del paso de llamas en varias ocasiones, es un jaral (Cistus clussi) o romero macho y lino blanco (Linum suffruticosum) que forman ambas una alfombra, con sus llamativas flores blancas.

 

Nuestra excursión retorna hacia los corrales de Vázquez y Candiles, para tomar el antiguo camino de herradura utilizado por las caballerías que baja hacia Bugarra y que tomaremos a mano derecha en el corral de Candiles.

Un primer tramo de este itinerario se halla fuertemente erosionado dejando surcos profundos donde el paso para personas es incómodo; una vez la pendiente se suaviza ganamos en comodidad y riqueza vegetal.

 

 

Atravesamos una ladera frondosa aunque predomine el monte bajo; la recuperación en estas zonas de umbría es extraordinaria, hay un grupo numeroso de madroños (Arbutus unedo) también madreselva (Lonicera implexa), zarparrilla (Smilax aspera) y resulta un ejercicio imaginativo pensar como sería el paraje sin la acción devastadora del incendio.

Sin embargo la sensación de regeneración se palpa en las plantas que crecen aquí; son relativamente jóvenes, de un verde brillante, dándole un aspecto que no tiene un bosque maduro.

 

La senda desemboca en el ancho sendero o camino por el que hemos comenzado a subir a la sierra; más abajo volveremos a encontrarnos con la intersección ensanchada y comentada anteriormente, y giraremos hacia la derecha.

 

Seguiremos esta senda y tras un una intersección, donde seguiremos por el camino de la derecha, solo nos queda ir bajando hasta el río Turia. Una vez allí, cruzaremos por el puente peatonal que queda a la derecha y volveremos al lugar donde comenzamos la ruta.

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